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jueves 11 de enero de 2001 me presente en la consulta del Dr. Jose María
Ponseti en Barcelona y tras intercambiar algunas palabras le comento que,
con la intención de no olvidar ningún detalle le he hecho
un resumen de mi vida en los 4 últimos meses, de la que les ofrezco
una reproducción exacta:
Marcos
Lorenzo Febles Antecedentes
de hosteoporosis, tratado desde hace 3 años. A principios de Octubre de 2000, conduciendo, sentí una sensación de mareo o mala visibilidad. Como primera medida y notando una sensación fuerte de desenfoque acudo a un óptico, quien me recomienda el uso de gafas con una graduación muy baja. Posteriormente dicha sensación se repite en varias ocasiones, al principio solo aparecían cuando conducía, hasta que el día 16 de octubre, se me presenta un cuadro de mareos muy importante, tanto que acudo a un Centro Médico de Urgencias, donde se me diagnostica Estrés, aunque me remiten al Hospital Universitario, para que se descarte proceso cardiológico, ya que en este día los mareos venían acompañados de dolor punzante precordial izquierdo con irradiación al miembro superior del mismo lado. Una vez en el Hospital se me practica un electrocardiograma, pruebas de sangre, placa de tórax y tomas de tensión y me diagnostican Estrés/agotamiento y me recomiendan una semana de vacaciones sin medicación alguna. Me tomo 3 semanas de descanso pero continua la sensación de mareo, así como de cabeza y brazos dormidos, con lo que consulto a un Neurocirujano (acudí a este especialista por amistad no por su especialidad) que me recomienda una Resonancia Magnética de Cráneo que me hago el 6 de noviembre y por la cual descarta cualquier cuadro grave insistiendo en el Estrés. Me recomienda que tome DISTENSAN, para ayudarme a relajarme y a descansar. Durante un periodo aproximado de un mes tomo este medicamento, notando en principio una gran mejoría, aunque posteriormente descubro que tan solo me sirve para relajarme en los momentos en que la mala visión/mareo me produce un importante estado de nervios. Posteriormente me practican una placa de cervicales, descartando que estos mareos fuesen de cervicales. El 28 de noviembre acudo a un otorrino, para descartar la posibilidad del Oído, y tras el examen el doctor me asegura que el oído no es la causa. Me recomienda visita un psiquiatra para cambiar la medicación y unas pruebas de alergia. El 9 de diciembre, en casa y sin mejorar, compruebo por casualidad que tapándome un ojo la sensación de mareo desaparece por completo, por lo que paso un fin de semana con el ojo izquierdo tapado y me encuentro realmente bien. Asimismo compruebo que el ojo izquierdo se me desvía hacia el exterior y recuerdo, en este momento, que ya me había ocurrido el día que visité Urgencias. El 11 de diciembre, acudo a un oftalmólogo del Hospital Universitario, que tras una breve y rápida revisión no encuentra nada en ninguno de los ojos. El 12 de diciembre acudo a otro oftalmólogo en consulta privada y comprueba que las lentes de mis gafas, sobre todo el ojo izquierdo están mal graduadas, aumentando hasta en el doble la graduación del citado ojo. El resto de la revisión resulta normal. El 18 de diciembre visito al neurocirujano antes mencionado que tras realizarme algunas pruebas me diagnostica, en principio, un problema de inflamación del laberinto, recetándome Naprosyn, durante 15 días. Tras comprobar que me hacían daño en el estomago cambio a Feldene. El especialista piensa que es mínima la posibilidad de que se trate de algún caso de tipo muscular. En este momento observo mejoría pero muy alejada de un bienestar completo. El 19 de diciembre acudo a un Neurólogo por recomendación del oftalmólogo y del neurocirujano, quien tras examinarme me recomienda una analítica de sangre y una prueba muscular (electromiograma). El día 5 de enero me diagnostica, tras comprobar las pruebas realizadas, una MIASTENIA GRAVIS, comenzando tratamiento con MESTINON, ½ comprimido en cada comida. Aunque me remite a hacerme una prueba de Escáner para observar el Timo, ya que una de las pruebas de Anticuerpos le crea alguna duda. Durante los primeros cinco días del tratamiento con MESTINON, la mejoría en la vista ha sido mínima, noto picores en los ojos y no he notado mejorado en general. Dolor de cabeza. Desgana para comer. Tras una nueva consulta el neurólogo me aumenta el tratamiento de MESTINON a 1 comprimido en desayuno y almuerzo y ½ comprimido a la cena. RESUMEN: Desde el principio, comienzo de octubre, la sensación fija que he tenido es de pérdida de la claridad de la visión, sensación de desenfoque (imágenes desencuadradas) y movimiento de los ojos que se agudiza o multiplica en cualquier estado de nervios o simplemente por existir mucho ruido o tener personas alrededor. Cuando estoy sentado la sensación de desenfoque/mareo disminuye notablemente y acostado es casi inexistente. Hay momentos en el que los ojos me llegan a doler. Inseguridad para practicar cualquier actividad. Cansancio, pienso que, producido por el largo periodo de inactividad y de inseguridad. En ocasiones sensación de oídos taponados y manos frías e insensibles. En dos ocasiones a lo largo de este tiempo he usado Torecán supositorios, por haberme encontrado muy mal y por recomendación médica. La última ocasión el 8 de diciembre. Tras realizarme algunas pruebas de fuerza el Dr. Ponseti me realiza la prueba del Tensilón, la cual resulta altamente clarificadora y tras consultar las diferentes pruebas que le aporto me confirma el diagnóstico de Miastenia Gravis. 6 días más tarde ingreso en el Centro Medico Teknon con la finalidad de prepararme para la Timectomía, durante 5 días me suministran Inmunoglobulina por vía intravenosa y comienzo a tomar 90 mg/día de Dacortín, a lo que respondo de forma favorable sintiéndome con fuerza para realizar cualquier actividad. El 23 de enero a las 14:00 horas ingreso en quirófano y me practican la Timectómia y tras pasar la noche en la UCI, a las 11 de la mañana me suben a planta y permanezco en la clínica hasta el día 29 por la mañana. Tras posteriores visitas el Dr. Ponseti me autoriza a regresar a casa pasadas 2 semanas viviendo en un hotel cercano. Tras tomar Dacortin, como única medicación, durante todo el año 2001, el 31 de diciembre de este año y después de múltiples bajadas de medicación, el Dr. Ponseti me autoriza a dejar de tomarlo. El 24 de enero de 2002 visito de nuevo al Dr. Jose María Ponseti y me certifica una remisión completa de mi enfermedad. Hoy, 21 de noviembre de 2002, llevo casi 11 meses sin medicación, hago deporte por prescripción medica, trabajo con normalidad, salgo con mi mujer y mis amigos a cenar, aunque procuro no trasnochar en exceso, en definitiva realizo una vida normal y cada día que pasa me encuentro mejor, algo casi impensable hace un año. Soy consciente de que puedo sufrir una recaída o que me puede afectar una crisis, pero sinceramente procuro vivir y disfrutar más la vida y pensar lo menos posible en ello. Un fuerte abrazo para todos. Marcos Lorenzo |
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